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5 consejos para ser un diseñador más feliz

Foto por Javiera de Aguirre| www.sxc.hu/profile/copo

En el día a día del trabajo surgen situaciones que a veces nos hacen arrepentirnos de nuestra profesión e incluso provocan que sigamos enfadados cuando termina la jornada laboral: diseños rechazados, cambios estúpidos, proyectos aburridos, etc.  Estos 5 consejos pretenden hacerte la vida de diseñador un poco más fácil y evitar esos pequeños disgustos diarios que te van quemando poco a poco.

No presentes un diseño terminado al 100%

Muestra al cliente un boceto antes de enseñarle un diseño completamente terminado siempre que puedas. Si le enseñas el diseño final hay muchas probabilidades de que los detalles no le dejen apreciar el total del conjunto, seguramente no le gustará la foto escogida, o el color secundario, o  la organización de los contenidos… No será capaz de imaginarse el diseño cambiando los detalles que no le gustan, te tirará la propuesta al completo. El problema es que el cliente no ha participado en el proceso del diseño y por tanto no se siente implicado, no siente el resultado final como suyo.

Haz que el cliente se implique. Enséñale un boceto, un wireframe, explícale como va a ser el diseño final, véndele la idea y deja que haga sus propias sugerencias. Puede que al final el diseño no acabe siendo totalmente como tú lo habías imaginado, pero el cliente lo sentirá como suyo y estará realmente satisfecho con él.

Escoge los cambios que te van a pedir

No siempre puedes mostrar un boceto al cliente, la mayoría de las veces tienes un par de días para hacer un diseño y necesitas presentar algo terminado. Lo más normal es que el cliente pida cambios sobre el diseño que le presentes, algunas veces para sentir que ha colaborado en algo del proceso como he comentado en el punto anterior, otras por una extraña necesidad de justificar su puesto. Un compañero de trabajo lo definió hace tiempo con la frase perfecta: “ya sabes que el cliente siempre tiene que echar su meadita”.

Como a los clientes los carga el demonio lo más probable es que “su meadita” te obligue a modificar los detalles que más te gustan y en los que más has trabajado. Pero la situación no queda totalmente fuera de tu control sino que puedes influir en los cambios que te van a pedir. Deja algunos puntos de tu diseño sin pulir, una foto con una pose demasiado forzada, un módulo con un color que no termina de encajar, un botón demasiado llamativo o una llamada a la acción poco destacada, etc. El cliente se centrará en esos aspectos que evidentemente tienen que ser mejorados y lo más seguro es que deje en paz el resto de elementos (pero no te pases o rechazarán el diseño al completo). ¿Funciona? No siempre pero sí en la mayoría de las ocasiones, es una técnica a la que se le coge el tranquillo con la práctica.

Diseña teniendo en cuenta los puntos débiles

Todos hemos tenido que hacer algún diseño partiendo de un logo o un producto realmente horrible. La primera reacción es hacerlos realmente pequeños y marginarlos en alguna esquina de la maqueta con la esperanza de que pasen desapercibidos. Nunca funciona, el cliente siempre te va a pedir que lo hagas MÁS grande. Y además con razón, si te han encargado una web es para vender su producto no para vender tu diseño.

Tu trabajo como diseñador gráfico es resolver problemas. Si el logo es feo y lo haces minúsculo no resuelves el problema, sólo lo enmascaras en parte. Si tu diseño sólo funciona mientras el logo sea pequeño estás trabajando para ti mismo y no para el cliente. Empieza tu diseño con el logo/producto bien grande, tómalo como un reto. Puede que no sea el proyecto estrella de tu portfolio pero el diseño final será mucho mejor que si optas por esconder ciertos elementos y al final el cliente te pide aumentarlos. 

No te tomes tu trabajo demasiado en serio

Conozco diseñadores a los que se les llevan los demonios cada vez que les piden cambios estúpidos. Todos intentamos hacer bien nuestro trabajo y nos duele cuando se cuestionan algunas de nuestra decisiones pero hay que disgustarse en su justa medida. Me refiero a que nuestra profesión tampoco es que vaya a salvar el mundo, la mayoría de nosotros al final diseñamos para que se vendan más coches, refrescos, detergentes, hipotecas…

Escoge bien en que batallas debes pelear, cuando merece la pena dar todos tus argumentos para defender un diseño y cuando debes respirar hondo, hacer los cambios sin darle mucha importancia, e irte a tu casa a disfrutar de la tarde sin cabrearte porque “el cliente XXX quiere el diseño naranja en vez de azul”. No dejes que los cambios estúpidos te impidan disfrutar de esta profesión, demasiada gente se quema muy rápido en este mundillo.

Tómate tu trabajo en serio

Vaya, que contradicción ¿no? :D

No esperes al “proyecto soñado” para darlo todo. Parece que siempre estamos esperando al proyecto perfecto para el cliente perfecto para demostrar de lo que realmente somos capaces. Lo más probable es que ese proyecto nunca llegue, dudo incluso que exista. Hazlo lo mejor que puedas para el proyecto en el que estés trabajando en cada momento, no caigas en la desidia de “acabemos esto cuanto antes, cuando diseñe algo para Nike haré algo realmente bueno”. Puede que no tengas trabajos brillantes en tu portfolio pero tendrás la satisfacción personal de haberlo hecho siempre lo mejor posible.

comentarios

6 respuestas

  1. 2 Marzo, 2009

    Uy uy uy…has tocado un tema espinoso xD

    Yo soy de la opinión de que el cliente no puede entrar en el proceso creativo, o por lo menos no hasta el punto de meterse en temas de diseño…ya que pueden llegar a estropear el proyecto, y claro, al final se termina y todo, pero a lo cutre. Nadie le dice al médico como debe operarle, o al arquitecto, dónde debe poner los pilares, me toca las narices el “uy, yo creo que este color pega mejor” o “y este elemento no está demasiado grande?” como? enséñame tu titulo de diseñador que me ha parecido no verlo….ains…!

    Por supuesto, estoy de acuerdo contigo en que la vida es genial, y un cliente capullo no debe estropearte el dia. Saludos!

  2. 3 Marzo, 2009

    Como nos gusta compararnos con cirujanos :)

    Yo no le digo a mi médico como operarme pero sí que le digo al que me monta la cocina cómo quiero los muebles y al pintor de qué color quiero las paredes. Todas las profesiones son distintas y digamos que la nuestra está en un punto intermedio.

    El cliente es el que mejor conoce su marca y muchas veces tiene la intuición de lo que va a funcionar y lo que no. En algunos proyectos nosotros solo nos hemos leído un manual de identidad corporativa y aún así tenemos la soberbia de despreciar el conocimiento que nos puede aportar el cliente más allá del briefing. A veces parece que tratamos al cliente como si fuera el enemigo y nos olvidamos de que al fin y al cabo estamos diseñando una web para él.

    Invitar al cliente a formar parte del proceso no tiene porqué implicar dejarle escoger el color o el tamaño del logo. Y por otro lado, ¿cuantas veces has tenido que cambiar un diseño de naranja a azul porque se le puesto al cliente en las pelotas a pesar de no haber participado en el proceso del diseño? :D

  3. 4 Marzo, 2009

    Madre mia! Has logrado ver al mirlo blanco!!! Cuéntame, cuéntame! Es verdad eso que dicen que existe un cliente que sabe lo que quiere y sabe de lo que habla?? XDD

  4. Leo
    16 Febrero, 2010

    Para Raúl, te cuento que hay gente que si le dice al medico por ejemplo como quiere su nueva nariz, o pechos y despues le quedan como el trasero. A los arquitectos despues de que hicieron un diseño que le bajen un pared, lo he visto y realmente esa pared quedaba como el trasero.

  5. 17 Febrero, 2010

    Bueno… no es tan fácil como dejar a un cliente como tonto por sus comentarios sobre nuestros diseños, la verdad es que en el fondo ellos conocen mejor que nosotros sus empresas y HAY QUE LEER ENTRE LÍNEAS SU COMENTARIOS y cambios, de ellos se puede sacar lo que nos pide sin hacer unos cambios profundos sobre los diseños. si nos piden azul…. es que a lo mejor quieren dar un aspeto más internacional a su empresa. Si dicen que su producto está soso y que pongamos una toalla cerca del bidet….. a lo mejor nos quieren decir que en esa sesión fotográfica que se está preparando sobre interiores de baño le falta el “factor humano” personas en albornoz etc…. No somos dioses y como dice Jimena nuestro trabajo tiene en el fondo una importancia relativa, por mucho que nos pese el ego.

  6. 23 Febrero, 2010

    Buenísimo, me ha encantado, y lo comparto todo al 100%.

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